Ojo al GobiernoRegistro ciudadano  /  América Latina

AnálisisAmérica Latina

Análisis y opiniónInternacionalAmérica Latina

La misma gira, dos caminos a la misma coalición: qué se llevó Colombia y qué se llevó Perú

Colombia entró al Escudo de las Américas el 12 de agosto, cuatro semanas antes de que llegara Rubio; Perú entró durante su visita. Con la membresía resuelta, la comparación que queda es qué obtuvo cada país además de ella.

Por La redacción de Ojo al GobiernoActualizado el

Esto es un artículo de opinión, no una ficha del registro. Las fichas solo registran hechos con su fuente; aquí se argumenta y se concluye. Los hechos que sostienen este análisis están enlazados uno por uno más abajo.

Nuestra evaluación Confianza media

Los dos países terminaron septiembre dentro del Escudo de las Américas; la gira no decidió eso en Colombia, que ya era miembro. Lo que la gira agregó por encima de la membresía fue poco en los dos casos, y en Colombia quedó sin resolver lo que más pesaba.

La evidencia se inclina hacia esta lectura, pero admite otras.

Contenido

Corrección del 25 de septiembre de 2026. La versión original de este análisis, publicada el 10 de septiembre, sostenía que Colombia no forma parte del Escudo de las Américas y construía su tesis sobre esa ausencia. Era falso: Colombia entró a la coalición el 12 de agosto, cuando el ministro de Defensa firmó en Panamá su Declaración Conjunta de Seguridad, y así lo había publicado la prensa ese mismo día. Este registro no tenía documentado ese hecho, y el análisis tomó una ausencia de datos como si fuera un dato. Reescribimos la tesis, el veredicto, las preguntas frecuentes y las secciones que dependían de ese error. Lo que se mantuvo es lo que seguía siendo cierto: qué firmó cada país durante la gira y qué quedó pendiente.

Qué está en juego

Entre el 8 y el 10 de septiembre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, hizo la misma gira sudamericana que lo llevó primero a Colombia y después, pasando por Ecuador, a Perú. Dos gobiernos nuevos, elegidos con menos de dos meses de diferencia, recibieron a la misma delegación, con la misma agenda declarada —seguridad, comercio, cooperación antidrogas— y el mismo interlocutor.

A los dos países la gira los encontró en momentos distintos frente a la misma coalición. Colombia ya estaba dentro del Escudo de las Américas desde el 12 de agosto, así que la visita a Barranquilla no tenía que resolver la membresía: tenía que resolver lo demás, y lo demás era sobre todo el arancel del 12,5 % a sus exportaciones. Perú, en cambio, entró al Escudo durante la visita de Rubio a Lima.

La pregunta que este análisis intenta responder, entonces, no es quién entró a la coalición y quién no: los dos entraron, y el 22 de septiembre firmaron juntos en Nueva York su declaración contra 24 organizaciones. Es qué obtuvo cada uno de la gira además de la membresía, y qué dice eso de lo que cada gobierno fue a buscar.

Cómo llegamos aquí

Colombia llegó a la gira con la coalición ya resuelta. En junio, todavía como presidente electo, Abelardo de la Espriella anunció en X que el país se sumaría al Escudo desde su posesión: «Colombia no será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo». El 12 de agosto, cinco días después de asumir, el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, firmó en Panamá la Declaración Conjunta de Seguridad de la coalición.

El frente abierto era el comercial. Desde el 18 de agosto, De la Espriella venía hablando con Rubio sobre la posibilidad de suspender el arancel del 12,5 % que Estados Unidos le impuso el 24 de julio por, según el argumento oficial estadounidense, no tener una prohibición efectiva contra bienes producidos con trabajo forzoso. El café quedó exento desde el principio, pero el resto de las exportaciones no. El 4 de septiembre, Estados Unidos confirmó la visita de Rubio a Colombia para el 8, con una agenda que incluía el arancel, la cooperación antidrogas y mil millones de dólares en cooperación de seguridad con operaciones conjuntas. El 5, el senador Iván Cepeda dijo que la visita era el preludio de «sellar compromisos de intervención y de postración de Colombia y su soberanía a Estados Unidos». El 8, Rubio y De la Espriella se reunieron en Barranquilla y firmaron dos memorandos: energía nuclear civil y minerales críticos.

En Perú la antesala fue más corta y menos anunciada. El 4 de septiembre se supo que Rubio también visitaría Lima, tres días después de que el país rompiera relaciones diplomáticas con Irán. La agenda no se hizo pública con antelación. El 9, Rubio anunció en una columna en El Comercio que Perú se incorporaría al Escudo, y el 10, en el Palacio de Gobierno, él y la presidenta Keiko Fujimori formalizaron el ingreso y firmaron un memorando sobre inteligencia artificial.

Dos semanas después, el 22 de septiembre, los dos países estaban entre los quince gobiernos que firmaron en Nueva York la declaración del Escudo que cataloga a 24 organizaciones —entre ellas el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC— como amenaza para el hemisferio. Ese mismo día, el gobierno colombiano aclaró que la declaración de agosto no autoriza operaciones militares conjuntas de fuerzas estadounidenses en su territorio.

El caso a favor

Primero: en Colombia la membresía no fue un logro de la gira, así que la gira hay que medirla por lo demás. Colombia entró al Escudo por decisión propia, anunciada en junio y ejecutada en agosto, sin necesitar una visita de Washington. Lo que el gobierno llevó a Barranquilla fue una agenda distinta —arancel, cooperación antidrogas, mil millones de dólares en seguridad—, y es contra esa agenda que hay que medir el resultado.

Segundo: contra esa agenda, lo que se firmó fue más angosto que lo anunciado. La agenda del 4 de septiembre prometía resolver el arancel y formalizar la cooperación de seguridad. Lo que se firmó el 8 fueron memorandos de energía nuclear civil y minerales críticos, temas que no estaban en la lista original. Eso es compatible con una lectura simple: Washington cerró los temas donde tenía interés propio y no el que Colombia más necesitaba, que sigue vigente al 25 de septiembre.

Tercero: en Perú la gira sí fue el vehículo del resultado principal. La confirmación del 4 de septiembre no mencionaba ninguna coalición, y el 10 Perú salió con el ingreso al Escudo y un memorando. El resultado superó la agenda con la que se entró a la visita; en Colombia la agenda prometió más de lo que se firmó.

Cuarto: la diferencia dice algo de lo que cada gobierno fue a buscar. Colombia usó la coalición como una señal propia, emitida antes de que nadie se la pidiera, y fue a la gira a cobrar en lo comercial. Perú recibió la coalición como resultado de la visita. Para el primero la gira era una negociación; para el segundo, una incorporación.

El caso en contra

Primero: el orden de entrada puede no significar nada. Colombia y Perú son hoy miembros de la misma coalición y firmaron el mismo documento el 22 de septiembre. Que uno haya firmado en Panamá en agosto y el otro en Lima en septiembre puede ser solo calendario: cada gobierno se incorporó en la primera ocasión que tuvo. Si la membresía es lo que importa, la gira dejó a los dos países en el mismo lugar.

Segundo: nadie sabe bien qué obliga la membresía, en ninguno de los dos países. El internacionalista peruano Francisco Belaunde Matossian dijo el día de la firma en Lima que «aparentemente no habría intervención de soldados norteamericanos ni drones ni aviación norteamericana, pero en todo caso es algo que no está muy claro». El gobierno colombiano, por su parte, respondió al Congreso que el alcance de su declaración «se circunscribe a expresar propósitos de cooperación en materia de seguridad y defensa». Si la coalición es sobre todo una adhesión política, lo que cada país obtuvo de la gira se reduce a los memorandos, y sin su texto no se pueden comparar.

Tercero: el memorando de minerales críticos puede valer más que lo que se esperaba. Estados Unidos compite con China por el acceso a minerales críticos en la región; un memorando bilateral en ese tema puede traer inversión y compromisos comerciales que no estaban en la agenda del 4 de septiembre precisamente porque no eran lo que Colombia pedía, sino lo que Washington ofrecía. Sin el texto, decir que la visita le dejó «poco» a Colombia es una lectura que los datos no permiten sostener con certeza.

Cuarto: Colombia es el único de los dos países que tiene activado un control institucional sobre lo que firmó. Cepeda exigió que cualquier acuerdo con obligaciones pase por el Congreso y la Corte Constitucional, y el propio gobierno reconoció que una operación militar conjunta requeriría permiso del Senado. En Perú ningún actor político ha planteado un control equivalente. Eso podría leerse como que lo que Colombia obtuvo está mejor vigilado, no como que obtuvo menos.

Qué dicen los datos

El dato más verificable del expediente colombiano es el que no cambió: el arancel del 12,5 %, vigente desde el 24 de julio, no aparece resuelto en ninguna fuente sobre la reunión del 8 de septiembre ni en las dos semanas siguientes. Tampoco aparece ningún documento sobre los mil millones de dólares de cooperación de seguridad. De los tres puntos con los que Colombia entró a la visita —arancel, cooperación antidrogas, seguridad—, lo que se firmó fue en dos temas que no estaban en esa lista.

La membresía, en cambio, está documentada en los dos países: la declaración de Panamá del 12 de agosto para Colombia, el acto del 10 de septiembre en Lima para Perú, y la firma conjunta del 22 de septiembre en Nueva York. México y Brasil siguen fuera.

La cooperación de inteligencia que el excanciller peruano Luis Gonzáles Posada describió como la pieza más útil de la visita —«un acuerdo entre el FBI… y la Policía Nacional del Perú»— no tiene, al 25 de septiembre, ningún documento público que la formalice más allá del memorando de inteligencia artificial. Colombia y Perú comparten el mismo vacío: ninguno ha publicado el texto completo de lo que firmó durante la gira.

Los puntos ciegos

No tenemos el texto de ningún memorando. Ni los de energía nuclear y minerales críticos de Colombia ni el de inteligencia artificial de Perú se han publicado íntegramente. Comparar «lo que obtuvo cada país» sin leer las obligaciones exactas es comparar titulares, no textos.

No sabemos qué pasó con el arancel ni con los mil millones de dólares de seguridad. Es posible que ambos temas sigan negociándose por canales que no se hicieron públicos y que aparezcan resueltos después. Su ausencia en la cobertura no es evidencia de que se hayan descartado.

No sabemos qué obliga la declaración de agosto. El gobierno colombiano la describe como una declaración de propósitos; lo que no se ha publicado es el texto con el que Colombia se comprometió, ni si Medellín, que la cobertura menciona como uno de los centros operativos de la coalición, implica presencia o recursos estadounidenses.

Escenarios

El arancel se resuelve en las próximas semanas. El ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, ya viajó a Washington antes de la gira; si el arancel baja y el anuncio se vincula a lo conversado el 8 de septiembre, la lectura de que la visita le dejó poco a Colombia se cae.

El Escudo resulta ser, para los dos países, solo una adhesión política. Si en los próximos meses no aparece ningún acuerdo operativo, ningún despliegue conjunto ni ninguna cifra de cooperación, la membresía no habrá diferenciado a ninguno de los dos, y lo único comparable serán los memorandos.

El Escudo se vuelve operativo por la vía del TIAR. Los firmantes del 22 de septiembre prevén pedir a la OEA que convoque el Órgano de Consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Si prospera, la membresía dejaría de ser una declaración y pasaría a tener consecuencias, y el control del Senado colombiano que exige el artículo 173 se volvería la pregunta central.

El control legislativo que pidió Cepeda frena o modifica los memorandos colombianos, mientras la adhesión peruana avanza sin control equivalente. Sería la confirmación de que la diferencia entre los dos países no es solo lo que firmaron, sino cuánto escrutinio tiene cada uno de esos compromisos.

Nuestra evaluación

Con lo que hay publicado hoy, la lectura más defendible es esta: la gira no separó a Colombia y Perú en cuanto a la coalición, porque los dos terminaron dentro. Colombia ya lo estaba y Perú entró en Lima. Donde sí hubo diferencia es en la agenda propia de cada uno. Perú salió con más de lo que su agenda previa anunciaba, y Colombia con menos de lo que la suya prometía, sobre todo en el arancel.

La versión original de este análisis leyó esa diferencia como una señal de exclusión de Colombia, y esa lectura se apoyaba en un hecho falso. Corregida la premisa, lo que queda es más modesto y más verificable: un gobierno que entró a la coalición por iniciativa propia y fue a la gira a negociar lo comercial, sin resultado visible todavía, y otro que recibió la coalición como resultado de la gira.

La línea de seguimiento es concreta: si el arancel del 12,5 % sigue vigente en octubre y no aparece ningún documento sobre los mil millones de dólares, la lectura de que la visita de Rubio le dejó a Colombia menos de lo que buscaba se vuelve la más probable.

09Qué nos haría cambiar de opinión

Una opinión que no se puede refutar no vale nada. Estos son los hechos que, si ocurren, obligan a reescribir este análisis:

  1. Que el arancel del 12,5 % a las exportaciones colombianas se levante o se reduzca en las semanas siguientes como resultado de lo negociado el 8 de septiembre, lo que mostraría que la visita sí resolvió el tema que Colombia más necesitaba.
  2. Que se conozca el contenido operativo completo de los memorandos de energía nuclear civil y minerales críticos que firmó Colombia, con obligaciones y montos concretos, lo que permitiría decir que la visita le dejó a Colombia algo sustantivo por encima de la membresía.
  3. Que el paquete de mil millones de dólares en cooperación de seguridad anunciado el 4 de septiembre para Colombia aparezca formalizado en un documento posterior a la visita, lo que mostraría que no se descartó sino que se está tramitando por otra vía.

10Preguntas frecuentes

¿Qué es el Escudo de las Américas y qué países lo integran?

Es el nombre con el que se conoce la Coalición de las Américas Contra los Carteles, una iniciativa de cooperación militar y de inteligencia contra el crimen organizado transnacional que Donald Trump lanzó en marzo de 2026. Quince gobiernos firmaron su declaración del 22 de septiembre en Nueva York: Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago. México y Brasil no forman parte.

¿Cuándo entró Colombia al Escudo de las Américas?

El 12 de agosto de 2026, cinco días después de la posesión de De la Espriella, cuando el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, firmó en Panamá la Declaración Conjunta de Seguridad de la coalición. El presidente lo había anunciado en junio, siendo presidente electo. Es decir, cuando Rubio llegó a Barranquilla el 8 de septiembre, Colombia ya era miembro. Perú, en cambio, entró durante la visita de Rubio a Lima, el 10 de septiembre.

¿Qué firmó exactamente cada país durante la gira?

Colombia firmó, el 8 de septiembre en Barranquilla, dos memorandos de entendimiento: uno sobre energía nuclear civil y otro sobre minerales críticos. Ni el arancel del 12,5 % a las exportaciones colombianas ni el paquete de mil millones de dólares en cooperación de seguridad que se habían anunciado como agenda el 4 de septiembre aparecen mencionados entre lo firmado. Perú, el 10 de septiembre en Lima, formalizó su ingreso al Escudo de las Américas y firmó un memorando de entendimiento sobre inteligencia artificial.

¿Estos acuerdos obligan jurídicamente a Colombia o a Perú?

Un memorando de entendimiento no es, por sí mismo, un tratado con fuerza vinculante. Sobre el Escudo, el gobierno colombiano respondió el 22 de septiembre que la declaración que firmó no autoriza operaciones militares conjuntas de fuerzas estadounidenses en su territorio, y que eso requeriría el permiso del Senado que exige el artículo 173 de la Constitución. El senador Iván Cepeda ya había advertido que cualquier acuerdo con obligaciones para el Estado debe pasar por el Congreso y la Corte Constitucional. En Perú, hasta el 25 de septiembre, ningún congresista ha planteado un reclamo equivalente sobre la adhesión.

11Fichas relacionadas

Cada una es un hecho registrado con su fuente, sin opinión. Ahí se puede verificar todo lo que este análisis da por cierto.

  1. Estados Unidos confirma la visita de Marco Rubio entre el 8 y el 10 de septiembre
  2. Rubio y De la Espriella se reúnen en Barranquilla y firman memorandos
  3. Marco Rubio también visitará el Perú en la misma gira
  4. Perú entra al Escudo de las Américas: Rubio y Fujimori firman un memorando de IA
  5. Colombia firma en Nueva York la declaración del Escudo de las Américas contra 24 organizaciones
  6. En su primer discurso ante la ONU, Fujimori pide tratar al crimen organizado como terrorismo

12Fuentes y cómo citar

  1. U.S. Department of State. Declaración conjunta de los miembros del Escudo de las Américas.Fuente oficial
  2. El Colombiano. De la Espriella confirmó que Colombia hará parte del Escudo de las Américas, ¿cómo funciona esta alianza?.
  3. Infobae Colombia. Colombia ingresó oficialmente al Escudo de las Américas: así se va a intensificar la cooperación con Estados Unidos contra el narcotráfico, 12 de agosto de 2026.
  4. El Espectador. Así responde el Gobierno sobre acuerdos firmados para entrar al Escudo de las Américas, 22 de septiembre de 2026.
  5. El Tiempo. El Escudo de las Américas, creado por Estados Unidos y al que pertenece Colombia, anuncia acciones contra 24 estructuras criminales: la lista completa, 22 de septiembre de 2026.
  6. RPP. Qué es el Escudo de las Américas, qué países son miembros y qué combate coalición con Perú, 10 de septiembre de 2026.
  7. Infobae Perú. Marco Rubio y su visita a Perú: el anuncio sobre el Escudo de las Américas, 9 de septiembre de 2026.
  8. Infobae Perú. Marco Rubio se reúne hoy con Keiko Fujimori en Palacio de Gobierno, 10 de septiembre de 2026.
  9. U.S. Department of State. Secretary of State Marco Rubio and Peruvian President Keiko Fujimori at a Joint Press Availability, 10 de septiembre de 2026.Fuente oficial
  10. Infobae Colombia. Iván Cepeda se refirió a la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Colombia: «Sellar compromisos de intervención», 5 de septiembre de 2026.
  11. Infobae Colombia. Iván Cepeda cuestionó los posibles acuerdos entre Marco Rubio y Abelardo de la Espriella: «Deberá ser aprobado por el Congreso», 8 de septiembre de 2026.
  12. Portafolio. Por qué Estados Unidos impuso un arancel de 12,5 % a Colombia y cuáles sectores serán los más golpeados, 24 de julio de 2026.
  13. Infobae Colombia. Abelardo de la Espriella habló con Marco Rubio sobre la posible suspensión de aranceles de Estados Unidos a Colombia: «Existe toda la disposición», 18 de agosto de 2026.

Ojo al Gobierno. «La misma gira, dos caminos a la misma coalición: qué se llevó Colombia y qué se llevó Perú». Análisis del 10 de septiembre de 2026, actualizado el 25 de septiembre de 2026. https://ojoalgobierno.org/analisis/la-gira-de-rubio-escudo-de-las-americas/

Más análisis